

El VII Memorial de Atletismo Miguel de la Quadra-Salcedo que se celebra el próximo 23 de mayo en la pista de ceniza de la Universidad Complutense de Madrid volverá a convertir sus medallas en mucho más que un recuerdo deportivo. Después del enorme impacto emocional que tuvieron las medallas de la pasada edición, presididas por las figuras entrelazadas de Miguel y Estanislao de la Quadra-Salcedo y por la ya inolvidable frase “No busques la marca, busca la belleza”, el Memorial presenta este año una nueva edición exclusiva diseñada especialmente para conmemorar el X aniversario del fallecimiento de Miguel de la Quadra-Salcedo (2016-2026).
Diseñadas nuevamente por Carlos Beltrán y realizadas por Expotrofeo, las medallas del VII Memorial volverán a ser entregadas a todos los participantes que completen sus pruebas y nacen, una vez más, con vocación de convertirse en auténticas piezas de colección dentro de la historia del Memorial.
En esta ocasión, toda la medalla gira alrededor de uno de los grandes símbolos vitales de Miguel: la Isla de Pascua.
El anverso de la medalla está presidido por la figura de un moái frente a una pista de atletismo que se pierde hacia el horizonte. Una imagen cargada de significado y profundamente ligada a la propia biografía de Miguel de la Quadra-Salcedo.
Porque fue precisamente después de los Juegos Olímpicos de Roma 1960, tras viajar con la selección española a los Juegos Iberoamericanos celebrados en Santiago de Chile, cuando Miguel tomó una de las decisiones que definirían toda su vida. Mientras el resto de la expedición regresaba a España, él decidió quedarse en América. Aquel gesto, casi impulsivo y absolutamente romántico, cambiaría para siempre su destino.
Desde Chile se embarcó en un ballenero rumbo a la Isla de Pascua y allí convivió durante semanas entre los moáis y el misterio del Pacífico. Aquel viaje fue, en muchos sentidos, el paso definitivo del Miguel atleta al Miguel aventurero. A su regreso al continente americano comenzó su primera gran expedición por el Amazonas y ya nunca dejó de mirar el mundo con los ojos de quien sabe que siempre existe un horizonte más allá.
Ese simbolismo está también profundamente presente en la propia estatua de Miguel de la Quadra-Salcedo realizada por el gran escultor Víctor Ochoa y situada junto a la pista de ceniza de la Universidad Complutense. Su rostro emerge de una gran esfera que representa el mundo y mira hacia el oeste, hacia América y hacia su Isla de Pascua particular. Una idea que el Memorial recuerda cada año a través de una frase ya inseparable de su filosofía: “Y en el horizonte, todas las islas de Pascua que seas capaz de soñar”.
El reverso de la medalla está dedicado íntegramente al décimo aniversario de su fallecimiento y recoge el emblema conmemorativo “2016-2026”, junto a las fechas de nacimiento y fallecimiento de Miguel de la Quadra-Salcedo: 30/04/1932 – 20/05/2016.
Además, aparece grabada una frase del propio Miguel que la organización del Memorial ha querido reivindicar especialmente este año por todo lo que representa en el momento actual:
“Hay que darle vueltas a la cabeza, de la crisis sacar la luz. Del caos sale la luz”.
Con esta nueva medalla, el Memorial Quadra-Salcedo continúa consolidando una de las tradiciones más queridas y reconocibles de cada edición. Una medalla que vuelve a unir atletismo, memoria, aventura y simbolismo y que convierte cada participación en algo mucho más profundo que una simple competición deportiva.
Porque, en el fondo, el Memorial de Atletismo Miguel de la Quadra-Salcedo siempre seguirá tratando de correr, marchar, lanzar y saltar todos juntos hacia nuestras propias islas de Pascua.
¡Nos vemos en la pista de ceniza!




























