Conrado Durántez y el fuego olímpico de la memoria

El VII Memorial de Atletismo Miguel de la Quadra-Salcedo (23 de mayo) rendirá homenaje este año a una de las figuras más importantes de la cultura deportiva y olímpica en lengua española: Conrado Durántez.

Atleta, jurista, escritor, investigador, divulgador y auténtica referencia mundial del olimpismo, Conrado representa como pocas personas esa manera de entender el deporte que siempre ha defendido el Memorial, no solo como competición, sino también como cultura, memoria colectiva y formación humana, por lo que su homenaje dentro de esta edición tan especial del X aniversario del fallecimiento de Miguel posee un significado profundamente simbólico.

Conrado Durántez ha dedicado toda una vida a preservar y transmitir el espíritu olímpico. Nacido en Ferrol en 1935 y vinculado al atletismo desde niño, llegó al olimpismo precisamente a través de los lanzamientos. Fue lanzador de disco, y plusmarquista gallego en varias ocasiones, en una época en la que aprender a lanzar era todavía casi un ejercicio de intuición y pasión personal.

Ahí aparece una de las grandes conexiones invisibles que unen su figura con la de Miguel de la Quadra-Salcedo, ya que ambos fueron discóbolos y Conrado incluso quedó séptimo y octavo en los campeonato de España de 1958, 1959 y 1960 que acabaron con victoria de Miguel.

E incluso ambos pertenecieron a aquella generación fascinada por la Grecia clásica, por el ideal olímpico y por los héroes de las antiguas leyendas mediterráneas. Miguel soñaba de niño con ser como Telémaco y con correr algún día en Olimpia. Conrado terminaría dedicando toda su existencia precisamente a estudiar, proteger y difundir ese legado olímpico que había nacido siglos atrás en Grecia.

Desde que conoció Olimpia en 1961, buena parte de la vida de Conrado Durántez ha girado alrededor del estudio de la historia y la filosofía olímpica, convirtiéndose con el paso del tiempo en una de las mayores autoridades internacionales en la materia.

Fundador y presidente de la Academia Olímpica Española, primera academia olímpica nacional creada en el mundo, impulsor de la Asociación Panibérica de Academias Olímpicas y autor de decenas de libros fundamentales sobre olimpismo, Durántez ha dedicado décadas a construir puentes culturales y deportivos entre España, América y el resto del mundo a través del ideal olímpico.

Precisamente ahí vuelve a aparecer otra conexión inevitable con Miguel de la Quadra-Salcedo, porque ambos compartieron no solo amistad y generación, sino también una misma mirada profundamente iberoamericana del deporte y de la cultura. Coincidieron en numerosos viajes y proyectos vinculados a América y a la divulgación cultural, mientras Conrado impulsaba academias olímpicas y encuentros internacionales por distintos continentes y Miguel recorría el mundo buscando historias, culturas y aventuras que contar.

En el fondo, ambos entendieron siempre el viaje como una forma de aprendizaje y por eso para el Memorial Quadra-Salcedo resulta especialmente emocionante poder rendir homenaje precisamente a Conrado Durántez en una edición marcada además por el décimo aniversario del fallecimiento de Miguel.

Buena parte del espíritu del Memorial nace precisamente de esa misma raíz clásica y olímpica que Conrado ha defendido durante toda su vida. La propia idea de unos juegos atléticos celebrados en memoria de quienes ya no están conecta inevitablemente con aquellos antiguos juegos fúnebres griegos que terminarían dando origen siglos después a los Juegos Olímpicos modernos. Una tradición donde deporte, memoria, cultura y comunidad formaban parte de una misma ceremonia humana.

Probablemente pocas personas hayan dedicado tanto tiempo como Conrado Durántez a recordar al mundo el verdadero significado de todo aquello y por eso su homenaje dentro del Memorial no es solo un reconocimiento a una trayectoria extraordinaria, sino también una manera de reivindicar que el atletismo y el olimpismo siguen necesitando guardianes de la memoria.

¡Nos vemos en la pista de ceniza!

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